El legado no se hereda, se construye

El legado no se hereda, se construye

Cuando hablamos de empresas familiares solemos encontrar dos extremos, personas que identifican las debilidades como el nepotismo, la falta de límites entre lo familiar y lo laboral, falta de estructura, entre otros y aquellos que reconocen la visión de largo plazo, la confianza y especialmente el legado que es donde recae la principal fortaleza de estas empresas.

Pero ¿qué es exactamente el legado? De acuerdo con el reporte elaborado por el Consorcio Global del Proyecto STEP para Empresas Familiares y KPMG Private Enterprise (2024), el legado en la empresa familiar se compone de una combinación única de cuatro elementos, tres de ellos intangibles y uno tangible.

Entre los componentes intangibles se encuentra, en primer lugar, el legado biológico, que integra “el apellido y el linaje”, y con frecuencia implica el compromiso de preservar el legado familiar mediante la participación de las nuevas generaciones (STEP Project Global Consortium for Family Enterprising & KPMG Private Enterprise, 2024).

En segundo lugar, está el legado social, conformado por los valores, actitudes y creencias compartidas dentro de la familia. En tercer lugar, está el legado de identidad que comprende las historias, rituales y símbolos familiares que contribuyen a construir y transmitir el sentido de pertenencia. Finalmente, el componente tangible corresponde al legado material, que incluye bienes como tierras, propiedades, patrimonio familiar y otros objetos con valor sentimental (STEP Project Global Consortium for Family Enterprising & KPMG Private Enterprise, 2024).

Sin embargo, en el reporte también se destaca la existencia de la paradoja del legado que plantea que, si bien es una fuente de inspiración, también puede sentirse como una carga si no permite la innovación, el cambio y la adaptabilidad (STEP Project Global Consortium for Family Enterprising & KPMG Private Enterprise, 2024). De ahí la importancia de integrar a las siguientes generaciones desde etapas tempranas.

Hasta hace pocos años la tendencia era que los hijos elegían su futuro profesional alineándose a la tradición familiar y encontrábamos familias con generaciones de abogados, contadores, médicos, etcétera. Hoy en día las nuevas generaciones tienen más libertad de elección, tanto por la apertura del abanico de opciones profesionales como por los cambios sociales, pese a lo que esto podría aparentar, esta transformación puede ser una fortaleza para las familias empresarias.

Se vuelve necesario que los fundadores adopten un rol de mentores, ya que no basta con heredar, es necesario educar a los sucesores en la importancia del liderazgo, la gestión financiera y la innovación, además de fomentar su participación desde jóvenes lo que ayudará a crear un espacio en el cual empezar a desarrollar una visión compartida (Rizo Rivas, 2024).

La siguiente pregunta sería entonces ¿cómo y desde qué etapa integramos a las siguientes generaciones? Lo primero es establecer que la continuidad de una empresa familiar no comienza en el momento en el que la siguiente generación entra a trabajar, sino antes, cuando se empieza a crear una relación afectiva, significativa y voluntaria con el negocio, así como un interés por emprender y esto puede suceder desde la infancia y la adolescencia ya que la manera en que los niños o adolescentes viven la empresa influye profundamente en la disposición que tendrán de ser parte de ella en el futuro.

Cuando el negocio se presenta como sacrificio, presión o deber, es normal que la reacción sea de rechazo, en cambio si hacemos que la empresa forme parte de recuerdos positivos, conversaciones familiares significativas y experiencias compartidas, logramos que sea un motivo de orgullo e identidad.

Acciones puntuales que podemos hacer para lograr lo antes mencionado son:

  • Llevarlos a convivir con la empresa, no solo a trabajar, que conozcan las instalaciones y que tengan buenos recuerdos del espacio.
  • Contar la historia de la empresa como parte de la historia familiar, anécdotas de cómo empezó el negocio, narrar errores, sacrificios, aprendizajes y logros.
  • Explicar con un lenguaje adecuado para ellos a qué se dedica la empresa, si la empresa desapareciera mañana, ¿quién la extrañaría y por qué?
  • Que conozcan a las personas que hacen funcionar la empresa.
  • Darles espacios de participación como elegir el sabor o nombre de un producto nuevo, diseñar una mascota, opinar sobre la imagen, o ya en adolescentes invitarlos a participar en un proyecto de verano.

No se trata de adelantar responsabilidades ni de imponer una vocación, sino de permitir que conozcan la empresa desde un lugar más significativo, se trata de lograr una conexión que les permita construir sentido de pertenencia, al final nadie cuida lo que no siente suyo y así no solo se hereda una operación, sino la forma en la que ese proyecto fue vivido dentro de la familia.


Erika Villarreal Valdez
Lic. En Contaduría Pública y Finanzas.
Maestra en Finanzas.
Certificado en Psicología Positiva.
Especialista en Empresas Familiares: Institucionalización y Continuidad.

Contacto: 81 239 4658


Referencias

Rivas, M. R. (2024). De la empresa familiar a la familia empresaria: Claves para un legado empresarial sostenible. Forbes México. Obtenido de https://forbes.com.mx/de-la-empresa-familiar-a-la-familia-empresaria-claves-para-un-legado-empresarial-sostenible/

STEP Project Global Consortium for Family Enterprising & KPMG Private Enterprise. (2024). Legado de las Empresas Familiares: preservando el pasado y construyendo el futuro. KPMG Private Enterprise. Obtenido de https://assets.kpmg.com/content/dam/kpmg/co/sac/pdf/2024/09/Legado%20de%20las%20Empresas%20Familiares%20-%20Resumen%20ejecutivo%20SAC%20Espa%C3%B1ol.pdf