Cuando la tolerancia deja de ser opinión

Cuando la tolerancia deja de ser opinión

Y se convierte en norma social.


Más allá de analizar un acontecimiento o comentario en particular , la discusión profunda radica en la facilidad con la que una sociedad normaliza la intolerancia y pierde sensibilidad frente al sufrimiento de otros seres vivos.

Existe una preocupación creciente por la formación de generaciones que observan como norma que aquello que incomoda se elimina, lo diferente se rechaza y lo que no genera un beneficio inmediato pierde valor. Esta postura es consecuencia directa de una cultura caracterizada por la prisa, el estrés constante, la sobreestimulación y una desconexión emocional progresiva.

La psicología social demuestra que el comportamiento humano está influenciado por las normas del entorno. Mediante la teoría del aprendizaje social, Albert Bandura explicó que las conductas se aprenden por observación. Si los mensajes de indiferencia, burla o violencia hacia los animales se repiten o refuerzan socialmente, terminan percibiéndose como respuestas aceptables. Asimismo, el concepto de desconexión moral explica cómo se justifican actos dañinos al minimizar sus consecuencias o desplazar la responsabilidad.

A este fenómeno se suma la desensibilización descrita por Philip Zimbardo, donde la exposición constante a la violencia disminuye la capacidad de experimentar empatía. Por su parte, el efecto espectador, estudiado por John Darley y Bibb Latané, muestra que la presencia de múltiples testigos en situaciones de sufrimiento diluye la responsabilidad individual de intervenir. Así, la indiferencia deja de ser un acto aislado y se transforma en una norma colectiva.

La empatía implica reconocer la capacidad de otro ser para experimentar miedo, dolor, estrés o bienestar. Las investigaciones de Frank Ascione y Randall Lockwood sobre el fenómeno conocido como The Link documentan que la crueldad hacia los animales suele asociarse con otras formas de violencia interpersonal y constituye una señal de alerta temprana en el desarrollo empático. Adicionalmente, Robert Hare señala que la ausencia de empatía y remordimiento es un elemento central en los perfiles antisociales. Sin catalogar una opinión aislada, estos hallazgos advierten sobre el riesgo cultural de validar la indiferencia.

Desde la filosofía moral, Peter Singer plantea el concepto de la expansión del círculo moral, señalando que el progreso ético de una comunidad se mide por su capacidad de extender compasión hacia los seres más vulnerables. Una sociedad saludable no elimina lo que le incomoda; desarrolla la capacidad de convivir, proteger y asumir responsabilidad. Como explica Jonathan Haidt, los juicios nacen de respuestas intuitivas y emocionales antes de ser justificados racionalmente , lo que vuelve indispensable educar la empatía desde la infancia.

La salud mental colectiva exige tolerancia, regulación emocional y responsabilidad compartida. La forma en que una sociedad trata a sus seres más vulnerables refleja la madurez de su entorno y el legado emocional que construirá para las siguientes generaciones.


Mtra. Ingrid Crystal Quezada Lozoya
Terapeuta Infanto-Juvenil
Contacto 618 164 4542

Colegio Mexicano de Profesionistas de la Psicología, capítulo Durango.


REFERENCIAS

  • Ascione, F. R. (2005). Children and Animals: Exploring the Roots of Kindness and Cruelty.
  • Bandura, A. (1977). Social Learning Theory.
  • Bandura, A. (1999). Moral Disengagement in the Perpetration of Inhumanities.
  • Darley, J. M., & Latané, B. (1968). Bystander Intervention in Emergencies.
  • Haidt, J. (2012). The Righteous Mind.
  • Hare, R. D. (1999). Without Conscience.
  • Lockwood, R., & Ascione, F. R. (1998). Cruelty to Animals and Interpersonal Violence.
  • Singer, P. (1975). Animal Liberation.
  • Zimbardo, P. G. (2007). The Lucifer Effect.