Cuerpo, vínculo y subjetividad en la experiencia oncológica

Cuerpo, vínculo y subjetividad en la experiencia oncológica

El cáncer no sólo compromete un órgano o un sistema. También puede modificar la manera en que una persona habita su cuerpo, se percibe a sí misma, se vincula con otros y vive su sexualidad. Desde una perspectiva integral, la salud sexual no se reduce a la ausencia de enfermedad o de disfunción, sino que incluye bienestar físico, emocional, mental y social. En este marco, la sexualidad puede entenderse como una experiencia compleja que involucra cuerpo, identidad, afectividad y significado personal (Rubio-Aurioles, 1994; OMS, 2026).

La imagen corporal tampoco se limita a la apariencia externa. En oncología, se reconoce cada vez más como una experiencia subjetiva que incluye pensamientos, emociones, percepciones y valoraciones sobre el cuerpo y su funcionamiento (Anne Thamar Louis et al., 2024; Melissant et al., 2021; Yao et al., 2024). Por ello, las alteraciones corporales asociadas al cáncer no se reducen a “verse diferente”; implican, muchas veces, una transformación en la forma en que la persona se reconoce, se siente expuesta frente a otros y reconstruye su sentido de identidad corporal.

Durante el proceso oncológico pueden presentarse cambios visibles e invisibles que repercuten intensamente en esa vivencia corporal: cicatrices, alopecia, cambios de peso, mastectomías, ostomías, alteraciones cutáneas, linfedema, dolor, fatiga, pérdida de sensibilidad, menopausia inducida, resequedad vaginal, dispareunia o disminución del deseo. La literatura actual muestra que estos cambios no sólo afectan la autoimagen, sino también la calidad de vida, el bienestar emocional y la vida íntima, particularmente cuando el tratamiento compromete zonas simbólicamente relevantes para la feminidad, la masculinidad, la fertilidad o el erotismo (Dahouri et al., 2026; Redeker et al., 2025; Smith et al., 2022; Yao et al., 2024).

Estas transformaciones suelen extenderse al plano relacional y social. El malestar con el cuerpo puede asociarse con retraimiento, vergüenza, temor al juicio externo, evitación de la intimidad y dificultades para reintegrarse a la vida cotidiana. En personas jóvenes, además, las preocupaciones sobre la imagen corporal pueden interferir con la reconstrucción de amistades, la pertenencia social y la reinserción escolar o comunitaria después del tratamiento (Savaş et al., 2025; Yao et al., 2024).

Para comprender la sexualidad en este contexto, el modelo de Eusebio Rubio sigue siendo especialmente útil. Su propuesta holónica plantea que la sexualidad humana integra, al menos, cuatro dimensiones interrelacionadas: reproductividad, género, erotismo y vinculación afectiva interpersonal (Rubio-Aurioles, 1994). Este modelo permite salir de una visión reducida al acto sexual o al rendimiento, y entender que la enfermedad oncológica puede impactar la sexualidad en varias capas al mismo tiempo: la posibilidad reproductiva, la vivencia identitaria del género, la capacidad de placer y el modo de relacionarse afectivamente con otros.

Desde esta perspectiva, el cáncer puede alterar la reproductividad por infertilidad transitoria o permanente; el género, cuando los cambios corporales modifican la vivencia de feminidad, masculinidad o deseabilidad; el erotismo, por dolor, resequedad, fatiga, cambios hormonales o pérdida de placer; y la vinculación, cuando aparecen miedo al rechazo, silencio en la pareja o evitación del contacto íntimo. Esta lectura coincide con la evidencia reciente, que reporta una prevalencia global agrupada de disfunción sexual de 54.0% en personas con cáncer y señala como factores relevantes el tipo de tratamiento, el estado menopáusico, la imagen corporal, el distrés psicológico y los factores sociales (Dahouri et al., 2026; Redeker et al., 2025; Smith et al., 2022).

Además, los modelos contemporáneos de sexualidad permiten matizar esta comprensión. Rosemary Basson propuso que, en muchas mujeres, el deseo no siempre emerge de forma espontánea, sino también de manera responsiva, a partir del contexto, la intimidad, la seguridad emocional y la estimulación significativa (Basson, 2000). A ello se suma el enfoque biopsicosocial, que subraya que la sexualidad no puede entenderse sólo desde lo biológico, sino también desde factores psicológicos, interpersonales y socioculturales (Thomas & Thurston, 2016). En oncología, esta mirada es especialmente valiosa, porque ayuda a reconocer que una persona puede seguir necesitando cercanía, afecto, ternura y vínculo, aun cuando su respuesta sexual haya cambiado.

Por ello, la atención integral del cáncer debería incluir preguntas directas, respetuosas y repetidas sobre imagen corporal, intimidad y sexualidad. Las guías clínicas recomiendan valorar estos temas de forma temprana y ofrecer, cuando sea necesario, consejería psicosocial o psicosexual orientada a imagen corporal, respuesta sexual, intimidad y relación de pareja (Carter et al., 2018; Sanft et al., 2024). El silencio clínico no suele proteger; con frecuencia invisibiliza un área central de sufrimiento y adaptación. Incorporar esta conversación es una forma concreta de humanizar el cuidado oncológico.

Hablar de imagen corporal, sexualidad y cáncer es reconocer que el cuerpo no es sólo superficie anatómica ni territorio de enfermedad. Es también memoria, identidad, vínculo, deseo, duelo y posibilidad de reconstrucción. Atender estas dimensiones no es accesorio: es parte del cuidado digno y completo de la persona con cáncer (Carter et al., 2018; OMS, 2026; Sanft et al., 2024).


Dr. Adrián Alejandro Reséndiz Villegas
Lic. en Psicología (Céd. Prof. 7322812)
Maestro en Psicología Clínica (Céd. Prof. 11766823)
Especialista en Terapia de Pareja (Céd. Prof. 13120506)
Instagram: @psicoalex | Facebook: Psicólogo Alejandro Reséndiz Villegas


REFERENCIAS

Anne Thamar Louis, L., Fortin, J., Roy, C.-A., Brunet, A., & Aimé, A. (2024). Intervenciones sobre la imagen corporal en la atención del cáncer de mama: una revisión sistemática y análisis conceptual. Journal of Psychosocial Oncology, 42(3), 427–447. https://doi.org/10.1080/07347332.2023.2249879

Basson, R. (2000). La respuesta sexual femenina: Un modelo diferente. Journal of Sex & Marital Therapy, 26(1), 51–65. https://doi.org/10.1080/009262300278641

Carter, J., Lacchetti, C., Andersen, B. L., Barton, D. L., Bolte, S., Damast, S., Diefenbach, M. A., DuHamel, K., Florendo, J., Ganz, P. A., Goldfarb, S., Hallmeyer, S., Kushner, D. M., & Rowland, J. H. (2018). Intervenciones para abordar problemas sexuales en personas con cáncer: Adaptación de la guía de práctica clínica de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica de la guía de Cancer Care Ontario. Journal of Clinical Oncology, 36(5), 492–511. https://doi.org/10.1200/JCO.2017.75.8995

Dahouri, A., Hosseinzadeh, M., & Sahebihagh, M. H. (2026). Prevalencia de disfunción sexual y síntesis narrativa de factores asociados en pacientes con diferentes tipos de cáncer: una revisión sistemática y metaanálisis. BMC Cancer, 26(1). https://doi.org/10.1186/s12885-026-15604-x

Melissant, H. C., Jansen, F., Eerenstein, S. E., Cuijpers, P., Laan, E., Lissenberg-Witte, B. I., Schuit, A. S., Sherman, K. A., Leemans, C. R., & Verdonck-de Leeuw, I. M. (2021). Disgusto de la imagen corporal en pacientes con cáncer de cabeza y cuello: ¿qué estamos viendo? Atención de apoyo en el cáncer, 29(4), 2161–2169. https://doi.org/10.1007/s00520-020-05725-1

Organización Mundial de la Salud. (2026). Sexual health. World Health Organization. https://www.who.int/health-topics/sexual-health

Redeker, C., Grunfeld, E., & Miles, A. (2025). El impacto de una ostomía en la imagen corporal y la función sexual de pacientes con cáncer colorrectal: una revisión sistemática y metaanálisis. Psycho-Oncology, 34(8), e70249. https://doi.org/10.1002/pon.70249

Rubio-Aurioles, E. (1994). Introducción al estudio de la sexualidad humana. En C. Pérez-Fernández & E. Rubio-Aurioles (Coords.), Antología de la sexualidad humana (Tomo I, pp. 17–46). Consejo Nacional de Población / Miguel Ángel Porrúa.

Sanft, T., Day, A. T., Goldman, M., Ansbaugh, S., Armenian, S., Baker, K. S., Ballinger, T. J., Demark-Wahnefried, W., Fairman, N. P., Feliciano, J., Flores, T. F., Friedman, D. L., Gabel, N., Hill-Kayser, C., Koura, D., Lee, K., Lee, N., McDonough, A. L., Melisko, M., … Freedman-Cass, D. (2024). NCCN Guidelines® Insights: Survivorship, Version 2.2024: Featured Updates to the NCCN Guidelines. Journal of the National Comprehensive Cancer Network, 22(10), 648–658. https://doi.org/10.6004/jnccn.2024.0055

Savaş, E. H., Erkul, M., & Semerci, R. (2025). Ya no es como antes, sino una nueva vida: Reintegración social de adolescentes tras el tratamiento del cáncer infantil. Journal of Pediatric Nursing, 85, 135–142. https://doi.org/10.1016/j.pedn.2025.07.023

Smith, T., Kingsberg, S. A., & Faubion, S. (2022). Disfunción sexual en mujeres supervivientes de cáncer: Abordando los problemas y las soluciones. Maturitas, 165, 52–57. https://doi.org/10.1016/j.maturitas.2022.07.010

Thomas, H. N., & Thurston, R. C. (2016). A biopsychosocial approach to women’s sexual function and dysfunction at midlife: A narrative review. Maturitas, 87, 49–60. https://doi.org/10.1016/j.maturitas.2016.02.009

Yao, H., Xiong, M., Cheng, Y., Zhang, Q., Luo, Y., Ding, X., & Zhang, C. (2024). The relationship among body image, psychological distress, and quality of life in young breast cancer patients: a cross-sectional study. Frontiers in Psychology, 15, 1411647. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1411647