Reunión… ¿productiva?
Por Lalo De los Rios.
Durango. Este miércoles, el Centro de Convenciones Bicentenario (CCB), dirigida por Socorro Candia Olguín, convocó en las instalaciones de este recinto a los profesionales de la fotografía social, con el fin de dar a conocer las actualizaciones y normas establecidas para sesiones fotográficas.
Desde el inicio del mandato del Gobierno de Esteban Villegas Villarreal, el CCB tomó medidas que han contrastado en cierta medida la fluidez y forma de trabajar en este ámbito de los profesionales fotográficos que existía en tiempos pasados.
En la reunión se discutieron temas que continuamente se han abordado, aparentemente sin llegar a resultados favorables.
Una de las quejas que fueron muy señaladas por el gremio fotográfico fue la falta de empatía y cordialidad del personal, además de la falta de formalidad y respeto de las fechas apartadas para los fotógrafos.
Además, una de las preguntas obligadas era si la cuota impuesta a los fotógrafos para usar las instalaciones se iba a modificar, pues desde el año pasado se fijó una tarifa de ciento cincuenta pesos por fotógrafo.
Sin embargo, no ha sido inusual que exista un descontento en la mayoría de los fotógrafos, no tanto por las tarifas, sino por el sentimiento de impotencia por tratos y desconsideraciones que, en boca de algunos, peca de ser incoherente.

Tal es el caso de una campaña lanzada este mes de febrero, donde el CCB ha ofrecido sesiones con temas de San Valentín, aún sin considerar una convocatoria abierta, y creando descontento y falta de lealtad, tema incongruente ya que se ha dicho, según el mismo CCB, estar preocupado por el bienestar y el apoyo de los fotógrafos.
La realidad es que el CCB, lejos de ser un espacio donde los recuerdos, imágenes de rincones bellos y bien iluminados, con áreas verdes bien cuidadas, son un escenario perfecto para engalanar una imagen memorable, su logística, falta de comunicación, y, sobre todo, el inexplicable rechazo por tomar medidas como pedir una cuota a la gente, o clientes que quieran disponer de estos espacios, bajo el argumento de que la cuota a un gremio tan reducido puede subsanar los gastos que se deriven en todo un año de mantenimiento, sería suficiente.
En espacios públicos y teatros a cargo del Instituto de Cultura del Estado, llevan a cabo cuotas que permiten mantener los espacios con dignidad y elegancia, y nunca ha existido ningún problema.
No es de extrañar que poco a poco, el deseo de los fotógrafos por ofrecer este bello recinto deja mucho que pensar antes de embarcarse en un compromiso con sus clientes de ofrecer este espacio como una experiencia placentera, y evitar convertirse en reclamos y faltas de consideración muchas veces injustificados por el personal que cuida el lugar, argumentaron enérgicamente los fotógrafos en la reunión.
Se espera que para este año esa relación que se ha ido deteriorando año con año, tome nuevos aires, pues sería una lástima perdernos de un espacio tan enigmático y elegante como lo es el CCB, y que exista un buen arreglo entre las partes para que la sociedad pueda retratarse en un recinto lleno de historia.