Trabajar con tu pareja
Podría apostar que todos hemos tenido desacuerdos con algún compañero de trabajo, y es en casa donde solemos desahogarnos y buscar consejo o una perspectiva diferente, pero cuando tus compañeros de trabajo son también tu familia, y más específicamente tu pareja, un problema laboral se puede volver una situación abrumadora que, al traspasar los límites del espacio de trabajo, desestabiliza la armonía de la relación.
Lo primero es entender que antes de ser parte de una empresa e incluso antes de ser pareja, somos individuos. Como tales, tenemos fortalezas, áreas de oportunidad, debilidades, perspectivas y experiencias distintas que influyen en la forma en que interpretamos y enfrentamos los desafíos. Esto es especialmente relevante en el contexto de un emprendimiento, como señala Mario Rizo Rivas (2024) en un artículo publicado en Forbes México, “las historias y heridas no resueltas del pasado se manifiestan en la dinámica diaria. Si una de las partes o ambas tienen cicatrices emocionales, estas saldrán a flote en las discusiones sobre la empresa”.
En México, dadas las condiciones socioeconómicas, trabajar con la pareja no es una excepción sino una realidad. De acuerdo con el INEGI, entre el 6% y el 10% de la población ocupada participa como trabajador en negocios familiares, lo que nos ayuda a concluir que millones de parejas comparten no solo su vida personal, sino también responsabilidades empresariales (INEGI, ENOE; Censos Económicos). Adicional a estos datos, un estudio publicado en el “Journal of Behavioral an Experimental Economics” encontró que cuando uno de los miembros es emprendedor o autoempleado, se modifican las dinámicas relacionales, particularmente en la toma de decisiones, la gestión del hogar y la percepción de autonomía, lo que puede generar tensiones adicionales en la relación (Schneck, 2026).
Dado el contexto anterior, cuando una pareja decide trabajar junta y pensando como alcanzar el éxito de la relación y el negocio, es importante definir los siguientes aspectos estructurales:
- El rol de la pareja en la empresa: mi pareja es mi empleada, mi socia, mi jefa o solo me ayuda (Luque, 2022 min. 5:20). Tener claridad en esta parte es básico antes de tomar cualquier decisión, las condiciones en las que participa son clave a la hora de determinar su voz, voto, responsabilidades y derechos en el negocio.
- Quién es el director/directora: como bien dice la cultura popular “el que sirve a dos patrones, con alguno queda mal”, no podemos tener a dos personas dando órdenes a un equipo de trabajo, incluso cuando estén de acuerdo, porque ante un conflicto más allá de responsabilidades, se van a buscar culpables y eso, puede acabar con la empresa. Si en la pareja, ambas partes tienen el don de liderazgo, lo ideal es encontrar áreas de acción distintas con su respectivo equipo de trabajo.
- Intereses y motivaciones: ¿por qué queremos trabajar juntos? Hay parejas que encontraron que eran mejores socios de negocios que esposos y viceversa, una cosa no es mejor que la otra, lo importante es tener claro si al trabajar juntos estamos aportando valor al proyecto o si las motivaciones están más bien respaldadas por razones emocionales o de control. Por otro lado, también es importante definir, ¿qué queremos obtener de la empresa? Ya que de la respuesta a esa pregunta dependerá la estrategia de negocio a desarrollar y si no tenemos la misma motivación, cada decisión a tomar será una fuente de conflicto que detendrá el desarrollo de la empresa y afectará la armonía de la pareja.
- Preparación ante escenarios críticos: el mejor momento para hablar de los problemas, es cuando aún no llegan, la preparación es la mejor herramienta ante las crisis, por eso es importante definir el protocolo a seguir ante los conflictos, muertes inesperadas o accidentes graves, amenazas internas o externas, entre otras potenciales crisis que pudieran afectar el funcionamiento del negocio o la armonía de la pareja. Lo ideal es acordar un tercero imparcial que pueda fungir como mediador en caso de requerirse y revisar los acuerdos periódicamente para que sea realmente el “salvavidas” que se requiere en caso de emergencia.
Trabajar con la pareja no es, en sí mismo, un riesgo ni una ventaja; es una condición que requiere estructura, claridad y madurez. Las parejas que logran diferenciar sus roles, establecer límites y desarrollar mecanismos formales de toma de decisiones no solo fortalecen su relación personal, sino también la viabilidad de su empresa. En última instancia, el éxito no depende de trabajar o no con la pareja, sino de la capacidad de construir una relación donde el afecto y la estructura organizacional puedan coexistir sin invadirse mutuamente.
Erika Villarreal Valdez.
Lic. En Contaduría Pública y Finanzas.
Maestra en Finanzas.
Certificado en Psicología Positiva.
Especialista en Empresas Familiares: Institucionalización y Continuidad.
Contacto: 81 239 4658

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2023). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). https://www.inegi.org.mx/programas/enoe/
Luque, Á. [Alvaro Luque]. (2022, marzo 16). Cómo LIDERAR una empresa en PAREJA y no morir en el INTENTO Ep – 42 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=X0xq2zjnX5E