El Mundial y la salud mental
El partido que también se juega en el trabajo.
Cada cuatro años ocurre un fenómeno extraordinario: millones de personas detienen por unos minutos su rutina para seguir un partido del Mundial de Fútbol. En oficinas, plantas de producción y empresas de todos los tamaños, las conversaciones cambian de tema, el entusiasmo aumenta y, por un instante, las diferencias parecen desaparecer. Sin embargo, detrás de esta pasión colectiva existe un dato poco conocido: el fútbol no solo despierta emociones, también provoca cambios fisiológicos en nuestro organismo. Diversas investigaciones han demostrado que los eventos deportivos de alta intensidad generan respuestas fisiológicas como el aumento de la frecuencia cardiaca, la liberación de adrenalina y la elevación de los niveles de cortisol, reflejando la estrecha relación entre las emociones y la respuesta al estrés (Carroll et al., 2002; American Psychological Association, 2023).
En el entorno laboral, este fenómeno puede representar tanto una oportunidad como un desafío. Cuando las organizaciones favorecen espacios saludables para disfrutar estos eventos, fortalecen el sentido de pertenencia, mejoran la convivencia y promueven el trabajo en equipo. Estos momentos generan emociones positivas que favorecen el bienestar y la motivación de los colaboradores. Sin embargo, cuando el ambiente laboral ya está marcado por presión constante, exceso de carga de trabajo o agotamiento emocional, cualquier estímulo adicional puede incrementar la tensión y evidenciar la presencia de factores de riesgo psicosocial que afectan la salud mental y el desempeño laboral (OMS, 2022).
El verdadero reto para las empresas no consiste en decidir si los colaboradores pueden ver un partido. El desafío es reconocer que el Mundial pone de manifiesto una necesidad profundamente humana: pertenecer, compartir emociones y encontrar momentos de desconexión frente a las exigencias cotidianas, que favorecen el bienestar de los colaboradores. Desde la psicología organizacional se sabe que el estrés no depende únicamente de trabajar muchas horas ; aparece cuando las demandas superan los recursos que una persona percibe para enfrentarlas (Lazarus & Folkman, 1984). Por ello, un colaborador con fatiga, ansiedad o desgaste emocional puede reaccionar con mayor dificultad ante situaciones que, en otras circunstancias, resolvería sin problema.
En este sentido, Daniel Goleman (1995) señala que la inteligencia emocional implica reconocer, comprender y regular las propias emociones, así como interpretar adecuadamente las de los demás. Estas competencias funcionan como un factor protector frente al estrés laboral, ya que favorecen respuestas más adaptativas ante la presión, los conflictos y los cambios organizacionales. Una adecuada gestión emocional fortalece la resiliencia, mejora la toma de decisiones y contribuye a construir ambientes laborales más saludables y productivos (Goleman, 1995; Lazarus & Folkman, 1984).
El ambiente que genera el Mundial representa una excelente oportunidad para impulsar estrategias de bienestar organizacional. Acciones sencillas, como promover pausas activas, habilitar espacios de convivencia, ofrecer talleres sobre manejo del estrés o brindar acceso a servicios de apoyo psicológico, fortalecen el compromiso, la salud mental y la productividad de los equipos (Seligman, 2011). Invertir en bienestar no debe verse como un gasto ; más bien es una estrategia que favorece la permanencia del talento y el logro de los objetivos organizacionales.
El Mundial terminará en unas semanas. Habrá un campeón y la emoción dará paso nuevamente a la rutina. Sin embargo, el partido más importante continuará todos los días: el que cada persona juega para proteger su salud mental. Como profesional de la salud mental, he comprobado que muchas personas buscan ayuda únicamente cuando el agotamiento ya afecta su rendimiento, sus relaciones familiares o incluso su salud física. Si últimamente sientes que el estrés, la ansiedad o la presión laboral están ganando terreno, recuerda que no tienes que enfrentarlos en soledad; pedir apoyo psicológico es un acto de responsabilidad y fortaleza. Así como un equipo necesita un director técnico para alcanzar su mejor desempeño, las personas también podemos beneficiarnos del acompañamiento profesional para desarrollar herramientas que nos permitan afrontar los desafíos de manera saludable. Cuidar tu bienestar emocional es, sin duda, la mejor forma de ganar el partido más importante: el de tu calidad de vida.
Psic. Irma del Carmen Guzmán Valdez
Miembro del Colegio Mexicano de Profesionistas de la Psicología, capítulo Durango.
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REFERENCIAS
Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence: Why It Can Matter More Than IQ. Bantam Books. Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, Appraisal, and Coping. Springer. Maslach, C., & Leiter, M. P. (2016). Burnout. Wiley. Organización Mundial de la Salud. (2022). Directrices sobre salud mental en el trabajo. Seligman, M. E. P. (2011). Flourish. Free Press. Steptoe, A., & Brydon, L. (2009). Emotional triggering of cardiovascular responses. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 33(2), 63–70.